lloro si veo una bicicleta.
y no es que sea una chillona, lloro porque tu no vas sobre ella, ni tus manos, ni tus pies, ni siquiere tu lengua o tu cabello, mucho menos tu mirada.
Topo con el poste, porque tu bicicleta no está en la esquina.
Hoy llore porque vi un pinguino, pero no se parecía a ti,
martes, 21 de septiembre de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
