martes, 21 de septiembre de 2010

1308

lloro si veo una bicicleta.

y no es que sea una chillona, lloro porque tu no vas sobre ella, ni tus manos, ni tus pies, ni siquiere tu lengua o tu cabello, mucho menos tu mirada.

Topo con el poste, porque tu bicicleta no está en la esquina.

Hoy llore porque vi un pinguino, pero no se parecía a ti,