Son $5 pesos.
Elena se levanta diferente a cualquier otro día, sin alegrías o melancolías, se pone sus pantuflas que se parecen a las de su abuela y no llora porque ya no siente. Se prepara su café y prende el televisor, siempre puntal. Elena se levanto a las 6:30 y no se dio cuenta que mientras dormía; la tierra giraba a 1.600 km/h, y que cada vez que respiraba, el mar rompía una ola, el suelo parecía estar más lejos de sus pies, que hormigas en el piso de la cocina, buscaban una que otra migaja, porque se acerca el invierno, muchos menos se dio cuenta que, sus dedos no parecen suyos y se encuentra distante como quien medita, pero eso no importa, ella ya no siente.
Es viernes 16 de agosto y Elena va en taxi, pasa las calles y la gente aún sonríe, todavía no está lo suficientemente ebria como para ponerse a bailar, o llorar. Elena disfruta del bolero que suena en el taxi, Elena siente el aire en su cara y el frío de la noche, y sonríe. Se baja del taxi como si se bajara a cualquier calle neoyorkina, trae un abrigo y tacones rojos, deja de reír, y voltea al frente como quien va al cine, y Gabriel está ahí.
Elena, bien, te vez muy bien (y Elena solo sonrío)
Elena y Gabriel se conocieron en un jueves cualquiera, lleno de silencio solitario, frío y un supermercado, fue la maravillosa casualidad que rige nuestras vidas, como si el camión que paro a Elena por 3 segundos, de alguna forma tuviera que ver con los exactos 3 segundos, en la razón en la cual Gabriel y Elena cruzan miradas, frente al puesto de tomates y sonríen.
Es un martes, de esos en que nada importa por que son vacaciones, de casualidad Gabriel y Elena se encuentran bajo el mismo techo, en la misma fiesta , 2 días antes de conocerse, se ven como quien ve un pintura que te gusta pero no preguntas de quien es.
Oye, ¿Eras tu verdad? ¿Yo quién? -En la fiesta del martes, ¿Por qué preguntas? –Porque me gustaste mucho. El ruido de supermercado, de niños llorando, refrigeradores encendidos y cajas registradoras se detuvo. (Lo que pasa de ahí en adelante en la vida de Elena, depende fundamentalmente de los sentimientos de Gabriel hacia ella), -déjame invitarte a cenar el viernes, mañana –Disculpa no te conozco –Me llamo Gabriel; trabajo como publicista, vivo solo, me gusta reír, el espagueti, dormir hasta las 10, y tus manos, es todo lo que necesitas saber. Y Elena solo sonrió.
Quisiera saber cada mínimo detalle de ti, pero siento que no sería justo, suficiente o necesario -¿Por qué? –Por que me encantan tus ojos. – Elena sonríe, toma un poco de su vino y piensa si estas serán las mismas palabras que les dice a todas, o modificara uno que otro articulo, cambiara algunos verboso si lo dirá en tercera para que suene diferente y las cautive así más, y si pensara tanto como ella.
Elena nunca ha conocido el amor, ah tenido muchas parejas pero todas le han pasado desapercibidas, como quien va en el carro y ve los espectaculares pasar. Ninguno la hizo; estremecerse, tener la necesidad de tronar sus dedos, sentir dolores de cabeza, tener sonrisas innecesarias a tiempos innecesarios, conseguir momentos inesperados de esos cuando sabes que va a llegar, esa sensación en el estomago cuando a un radio de menos de un metro de distancia sientes su palpitar, caminar y pensar.
Elena no considera en su vida el amor como necesidad o sine qua non (condición si la cual no), solo tuvo parejas para cumplir con el equilibrio y esa fundamental cantidad de endorfinas que necesita su cerebro. Elena solo trabaja de cajera en el estacionamiento de cierto centro comercial.
Elena termino su platillo: Un espagueti al pesto y una copa de vino tinto, volteo a los ojos de Gabriel y pregunto, -¿Qué quieres? –Te quiero llevar al campo.
Hace 10 semanas se conocieron, hace 3 Elena se enamoro, y hace 5 Gabriel se engrano, -No hay otro lugar donde yo me pierda que aquí tu ombligo. Elena río como un niña, y paso los dedos entre el cabello de Gabriel, -Sabes como se le llama a esto en portugués, cafuné, puedes creerlo, un verbo para una acción tan particular como pasar los dedos por el cabello de alguien. – ¿Y como se le llama a esto?, Gabriel le besa el cuello, -minha coisa favorita.
-Necesito huir. Hace 8 semanas Gabriel se ato, unio, engrano a Elena. – A dónde. Elena le pregunta mientras cocina, sin prestarle atención, ella ya está segura de que no hay nada mejor en este mundo que la combinación de ellos dos y el juntar de sus ombligos, ella ya no piensa, Elena siente. -No sé solo sé que lo necesito. Elena nunca se imagina que estas palabras fueran enserio.
Hace 19 días que Elena no sabe nada Gabriel, y su cabeza no parece estar donde debería de estar, su manos tiemblan al caminar y no confía en la gente que pasa por su lado, ni en los gatos de su patio, usa los chocolate para escapar de la ansiedad y la necesidad de morderse la uñas por que no puede ni con su alma, cuando sale a tomar ríe para no pensar que tiene que regresar a su cocina sin Gabriel como quien necesita una cobija, para dormir. Gabriel es su sine qua non, lo que necesita para no empezar a temblar, para no terminar cayéndose en medio de la calle, cuando sale a caminar, para no sentir que los edificios le caen encima cuando piensa en sus ventanas.
Elena esta trabajando mientras piensa que Gabriel realmente huyo, con su mano en la desesperanza y su barbilla, suelta un suspiro y ve que se aproxima un carro similar pero idéntico al de Gabriel, Elena no se imagina que es el, Gabriel nunca se imagino que Elena trabajaría ahí.
Elena ahora sabe que sí es el carro de Gabriel y que es Gabriel con una sonrisa y una mujer.
Los edificios de Elena cayeron sobre los carros estacionados, todos los helados de su mundo se derritieron para después evaporase, los perros ya no son perros y caminan como si fueron gatos, su células de confunde y ya no saben ni que hacer, su presión arterial sube y la temperatura de su cuerpo disminuye conforme se sumerge en los ojos de Gabriel para encontrar una explicación y solo encuentra olas en un mar de miedo.
No se dicen nada, y solo ven ante sus ojos una película de esas de las más amorosas, de sus semanas juntas, en menos de 1 minuto.
-Son 5 pesos, -¿Tienes cambio de 50? (Elena ya no siente).